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» Articulos Sábado, 08·Noviembre·2008 Felipe Carrillo Puerto ha sido llamado de muchas maneras, antes de su presencia política en la vida de Yucatán y de México, durante ella, o con posterioridad a su asesinato, tramado entre la infidencia militar y los potentados de la clase pudiente del Estado, que habían visto disminuir sus riquezas o sus privilegios poniéndose en riesgo su propia existencia como un poder económico al cual deberían supeditarse los demás de la estructura constitucional. Se le ha calificado como líder improvisado, noble soñador y agitador,
idealista, reformador, transformador, apóstol de la Revolución,
visionario y ejecutor de la justicia social e incluso redentor del campesinado
maya, en cuya memoria su imagen permanece viva, no obstante el paso de varias
generaciones, y la enconada batalla contra la prevalencia de su pensamiento
y la vigencia de sus ideas libertarias, por parte de los herederos de las prebendas
que él combatió, y contribuyó, incluso con su sacrificio,
a denunciar, exhibir y censurar, como lo que eran: verdaderos abusos contra
los débiles, las clases desprotegidas de la entidad a las que Felipe
Carrillo Puerto amó intensamente, Todos los calificativos son verdaderos, auténticos y fueron surgiendo y evolucionando, al influjo de su movimiento ideológico, político y social. Cada uno de ellos, define al hombre o al funcionario, al ser humano inquieto, o al individuo sensible, para quien no es posible caer en la contemplación de las realidades negativas sin hacer un esfuerzo serio para transformarlas. Ese es el espíritu de Felipe Carrillo Puerto, puesto en evidencia desde su niñez, por la compasión hacia los humildes, en su juventud con su rebeldía ante la injusticia de los poderosos, o en su madurez, cuajada de acciones reivindicatorias hacia aquellos que por largo tiempo vieron sus derechos pisoteados y sus esperanzas trozadas por la incomprensión o la mala fe. El devenir histórico de Carrillo Puerto es un recorrido transitado hacia adelante, en un solo sentido, sin flaquezas ni desvíos. En él, ocuparon sitios relevantes hombres y mujeres de esa generación excepcional que vivió los preludios del gran movimiento de masas que fue la Revolución Social Mexicana, se hizo solidaria con sus principios y asumió la lucha como el instrumento para restituir derechos y establecer, a nivel nacional y local, una nueva correlación de fuerzas en las que se dieran la libertad, la equidad, la justicia, la democracia y el progreso compartido. En otras palabras, se estaba, como ahora, por la vigencia de una estructura constitucional que reconociese, plasmase y diera soporte firme a una sociedad más humana, justiciera y participativa. Felipe Carrillo Puerto fue de esa generación, como tantos otros seguidores
suyos que a su lado compartieron ilusiones y tareas, Porque hay que entender a Carrillo Puerto como parte de un todo, de un contexto,
de un entramado social, de una época. En Carrillo Puerto, considerado el punto de convergencia de convicciones y creencias comunes, el pensamiento progresista encontró foro y espacio, se hizo de propósitos y asumió responsabilidades, oponiendo su mentalidad a los que hallan en la cobardía a participar su resguardo y en la apatía su forma de actuar y vivir. Su enfoque era ayudar a quienes trabajan, más que a quienes viven y lucran con el trabajo de los demás. Obreros y campesinos fueron defendidos y apoyados por igual, razonando con estos últimos, que la única explotación permisible y justificada es la de la naturaleza, la tierra, y eso con racionalidad e inteligencia. Con la consigna zapatista de Tierra y Libertad como guía del Partido Socialista del Sureste que presidió, dio paso a un reparto agrario que no ha tenido precedentes en nuestro país, con la tesis de que las tierras deben ser para producir, no para especular, en un país donde el alimento es requerido cada día con mayor urgencia. ¿No es por ello censurable que la cuestión agraria en México se haya mixtificado, observándose con tristeza que las tierras ahora salen de las manos callosas que las trabajan y van perdiendo el apoyo para hacerlo, pasando a las ambiciosas manos de los especuladores urbanos o rurales, que deben ser considerados como verdaderos industriales de la miseria? Y está en los comentarios el tema de la equidad de género, manejado mas como slogan promocional que como necesidad política, cuando se utiliza con matices cuantitativos más que cualitativos. Carrillo Puerto, visionario, se anticipó en treinta y dos años al otorgamiento nacional del voto a la mujer y fue el primer gobernante que la impulsó políticamente, no porque viera su presencia como medio de llenar espacios, sino como a un ser inteligente con capacidades idénticas y preparación para acceder a la toma de decisiones políticas. Incorporar a la mujer a las luchas sociales fue decisión de Carrillo Puerto y su generación de colaboradores, poniendo el ejemplo de que, independientemente del género, lo que es relevante es la voluntad, la preparación y la entrega a una causa noble, digna y de elevado sentido social. Salarios justos, jornadas laborales de cuarenta horas semanales, facilidad de acceso a la educación, respaldo a los productores, respeto por nuestra historia y tradiciones, leyes que faciliten la convivencia, fueron banderas de esa generación luminosa de yucatecos identificados con el sentir de la nación y con el movimiento social mas trascendente que fue la Revolución Mexicana. Felipe Carrillo Puerto fue el líder de una generación valiosa, rebelde ante las injusticias, dispuesta a la transformación social, con plena conciencia de lo que ello podía significar tanto en beneficios para sus conciudadanos como en amenaza a su propia seguridad individual y colectiva. Los hechos trajeron momentos de prueba y quienes tuvieron que dar muestra de su dimensión moral y humana, lo hicieron con dignidad, honor y lealtad, tanto en cuanto a su pensamiento individual, como en seguimiento firme a su líder político indiscutido. Un ejemplo de ello, por citar tan solo un caso de amplio conocimiento en el medio y para los investigadores históricos, es el del Lic. Manuel Berzunza, seguidor fiel, compañero de ideales y colaborador cercano de Felipe Carrillo Puerto. Nominado para comisiones partidistas y políticas, Manuel Berzunza supo cumplir con eficiencia y calidad las encomiendas recibiendo reconocimientos por su rectitud y sensibilidad social, tanto por parte de la sociedad, como del propio Carrillo Puerto que lo había impulsado y promovido. No obstante, en momentos críticos, estando en su función de Alcalde de Mérida, el Lic. Berzunza no tuvo reparo en privilegiar sus convicciones y sentido ético, uniéndose al pequeño grupo de compañeros de Carrillo Puerto, en su intento de librar la situación política creada por la infidencia militar, sin recurrir a la violencia y los enfrentamientos, de los cuales hubieran surgido irreparables pérdidas de vidas civiles, resultantes de la represión a los simpatizantes carrillistas desarmados, por parte de quienes estaban amparados por el poder mortal de las armas. Detenidos Carrillo y su grupo de compañeros, recluidos en la Penitenciaría, a la espera de la farsa de un juicio militar ilegítimo para procesar a autoridades civiles, Manuel Berzunza pudo recibir mejor trato, lo que quedó demostrado en actas. Sin embargo, congruente con su conciencia y personalidad él expreso: "Como estuve con él en su apogeo, considero justo seguirle en su desgracia". Con esa expresión selló su suerte, a pesar de que, consciente también, Carrillo Puerto expresó en su declaración: "Soy el único responsable de todo cuanto quiera achacarse a mi gobierno y mi partido..." Uno y otro, Carrillo Puerto y Manuel Berzunza, se vieron por última vez en los momentos previos al fusilamiento. En tal ocasión, la modestia y humildad de Berzunza le hicieron pedir ser fusilado solo, no en el grupo importante, porque según su expresión "le causaba pena morir entre buenos compañeros". Entendemos así que le entristecía la suerte de los demás y no deseaba verlos sufrir y padecer, sentimiento de un alma noble que deseaba conservar hasta su postrer aliento la imagen íntegra de sus compañeros de lucha. De esa madera fuerte y generosa fueron Carrillo Puerto y quienes integraron su generación como principales colaboradores. Por algo, en la placa alusiva con la que históricamente se le recuerda en la Penitenciaría, Manuel Berzunza es descrito como "digno ejemplo de la más grande lealtad".Y hay que decir que, de los colaboradores de Carrillo Puerto, únicamente él y sus hermanos están juntos en la Rotonda de los Socialistas Distinguidos del Cementerio General de Mérida, desde la inauguración de este monumento, igual a como lo estuvieron en su vida de intensa lucha social. Queremos concluir y hacer nuestras las palabras del investigador e historiador yucateco, José Adonay Cetina Sierra, que ha dejado como finales de su biografía de Felipe Carrillo Puerto: "Del examen atento de aquella vida, desprendimos reflexiones sencillas pero normativas para las acciones sociales; para nosotros, su obra fue germen de una nueva sociedad. Los hechos, decía Gorki, no son la verdad sino únicamente la materia prima. "Es grande porque colaboró a la formación del Estado democrático desde el momento que se integró a la movilización popular surgida por el autoritarismo, opresión social y el despojo. "Es grande porque ascendió de propagandista social a un liderazgo político merced a su trabajo, su sinceridad y su fe; rasgos que ahondó con su ejercicio gubernamental, donde obró como brazo ejecutor poderoso de las ansias de justicia social de las colectividades. Ni en su último momento flaqueó o defraudó a quienes gustosamente le otorgaron su representación para los cargos públicos. "Es grande porque reivindicó al indio, revaloró su pasado y le enseño que la única explotación aceptable es la de la naturaleza y a través de trabajo tesonero y entusiasta. "Es grande porque fraternizó con las clases desheredadas de la fortuna, la educación, la felicidad y el poder político. Se unió a todos aquellos que profesaron ideas y proyectos de bienestar, desarrollo y crecimiento del pueblo auténtico. "Con toda justicia, Felipe Carrillo Puerto es merecedor de los títulos relevantes de Demócrata, Líder, Maestro y Hermano". Esa es la tesis que compartimos y los títulos que otorgamos a un luchador excepcional por la justicia social como lo fue Felipe Carrillo Puerto. Deja tu comentario Últimas Noticias
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