Felipe Carrillo, un poco mas de historia
» Turismo Sábado, 08·Noviembre·2008
Felipe Santiago Carrillo Puerto nació
en esta ciudad de Motul el 8 de noviembre de 1874, en la casa número
309 de la calle 28 cruzamiento con la 29 que actualmente ocupa el museo
que lleva su nombre, fue parte de una numerosa familia conformada por
su padre, don Justiniano Carrillo Pasos, su madre, doña Adela Puerto de
Carrillo, y trece hermanos, entre los que Felipe fue el segundo
Enriqueta, Ernilda, Josefa, Gualberto, Eraclio, Elvia, Benjamín, Audomaro, Acrelio, Heliodoro, Edesio, Angelina y Wilfrido.
Don
Justiniano Carrillo nació en Sotuta, al quedar huérfano se fue en
compañía de sus hermanos a Campeche, en su juventud formó parte del
ejército juarista y, después de la derrota de los franceses y la
restauración de la república, se estableció en esta ciudad.
La
familia Carrillo Puerto se sostenía con el comercio de abarrotes,
cuando era soltero don Justiniano se había trasladado de la villa de
Baca a esta ciudad junto con una mesa de billar, la cual vendió meses
después para establecer una ferretería a la que acudía todo tipo de
gente, tanto de Motul así como de las haciendas, rancherías y fincas de
los alrededores.
El haber nacido en esta ciudad, en donde la
mayoría de sus pobladores eran mayahablantes le permitió aprender este
idioma, que fue muy importante para su carrera política, pues le
facilitó comunicarse directamente con los trabajadores henequeneros del
campo.
Muchas anécdotas nos cuentan que desde muy pequeño "Yaax
Ich" era querido por los campesinos mayas, que cuando llegaban a la
tienda de su padre para vender sus tercios de leña, siempre recibían el
apoyo de Felipe Carrillo, quien insistía ante su padre para que la
comprara, aunque tuviesen leña en la bodega, con tal de ver libres de
aquel peso a los pobres campesinos henequeneros que a veces eran
acompañados por sus esposas y pequeños hijos para cargar la leña.
Cuando
Felipe ya era adolescente, por las noches burlaba la vigilancia de las
haciendas, entrando con mucho cuidado para llevar en el lomo de su
caballo a los henequeneros heridos por el látigo de su patrón y
llevarlos a algún lugar seguro para curar sus heridas. Se dice que en
una ocasión a él mismo le tocaron 25 azotes cuando fue descubierto.
Felipe
solamente estudio la primaria, y como sus padres eran de escasos
recursos no pudieron darle a sus hijos una educación superior pero don
Justiniano creía conveniente que aprendieran algún oficio para ganarse
la vida, por eso, Felipe aprendió el oficio de carpintero.
La
educación de sus padres formó en Felipe un carácter noble hacia los
campesinos, don Justiniano y doña Adela le enseñaban a sus hijos
"nociones teóricas y prácticas de moral sana, de autentico civismo, de
honradez acrisolada y valioso sentido de la simpatía hacia el pobre y
el desvalido. El respeto a la palabra empeñada y el cumplimiento de las
obligaciones ocupaba un sitio importante en el proceder de la familia
entera". (Mantilla y Sandoval 1994
50).
Al terminar la
primaria con buenas calificaciones recibió de su padre una parcela a 6
kilómetros de Motul, cerca de Ucí, en donde se inició en el trabajo
agrícola, y conoció los problemas y carencias de los campesinos y lo
que significaba cultivar el suelo motuleño.
Felipe tenía 14 años
cuando su padre le entregó la Constitución de la República Mexicana de
1857, y desde entonces se la traducía a los campesinos henequeneros por
pedazos y cuando terminaban de trabajar les explicaba para que ellos
aprendieran sus derechos.
Tenía una buena amistad con la Xbatab
de la comisaria de Kaxatah, una viejita que le contaba leyendas,
supersticiones y creencias de su comunidad; una vez, cuando Felipe
tenía 18 años, fue a visitar a la Xbatab y resulta que los patrones de
Dzununcán habían puesto una enorme albarrada que encerraba a los
pobladores de Kaxatah para presionarlos a vender sus tierras a los
hacendados, a cambio de una bagatela. Después de innumerables gestiones
ante los hacendados de Dzununcán, quienes no hicieron caso a las
peticiones de Felipe, por lo que éste decidió actuar
les habló
en maya a sus amigos y dando el ejemplo empezó a quitar la albarrada
para que los demás lo siguieran. Este acto enfureció a los poderosos;
Felipe fue denunciado e inmediatamente presentado a las autoridades.
Esta
anécdota señala el primer encarcelamiento del líder motuleño, pero no
fue llevado precisamente a la cárcel, sino a la Sala de Banderas del
Ayuntamiento, por ser menor de edad; le avisaron a don Justiniano quien
fue inmediatamente al palacio para responder por su hijo, pagó la multa
y escuchó la amonestación del Jefe Político de Motul quién le pidió a
Felipe que mejor no se metiera en cosas que no le importaban.
Otro
incidente interesante sucedió cuando llegó un circo, propiedad de don
Francisco "Pancho" Quijano. El señor tenía una hija llamada Elvira que
hacía actos de contorsionismo, Felipe iba diariamente a ver los ensayos
hasta que se enamoró de ella. Cuando el circo se fue a Tixkokob Felipe
se fue con ellos para acompañarlos como equilibrista hasta que don
Justiniano y doña Adela solicitaron la intervención de las autoridades,
por lo que Felipe se presentó y fue regañado delante de su madre por el
Jefe Político. Cuando vio que su mamá no dejaba de llorar, preocupada
por su huida, no le quedó más remedio que regresar a su casa con el
dolor de su alma pues estaba dejando a la muchacha que tanto quería.
Poco
después Felipe formó parte de la orquesta juvenil de Motul organizada
por el Profr. José Gerónimo Ramírez, quien era desertor del Batallón 22
destacado en Yucatán por el combate a los mayas de Chan Santa Cruz,
último reducto rebelde. Felipe sintió una pasión por la música y llegó
a tocar alguna vez un emocionante solo de flauta en una velada en la
plaza principal de esta ciudad.
La llegada a esta ciudad del
padre español Serafín García tuvo un impacto en la vida de Felipe. El
padre García fue un sacerdote comprometido con los más pobres. Era
diferente a los demás curas de la diócesis en los años de 1880 a 1900.
Tenía una variada y extensa biblioteca en la cual se mezclaban los
textos de Rousseau, Voltaire y los enciclopedistas franceses con los de
Saint Simón, Proudhon, Kroptkine y hasta los de Marx y Engels. El padre
acercó a los jóvenes a la lectura y percibió y orientó la natural
inclinación de Felipe por defender a los desheredados, débiles y
desvalidos y lo convirtió en uno de sus discípulos favoritos.